viernes, 31 de diciembre de 2010

La Carta

Bogotá 31 de diciembre de 2010, 8:00 am.

Querido niño Dios:

Guarde mi carta para este final de año esperando que haya pasado lo duro de tu trabajo en navidad para que puedas sentarte a leerla sin afanes. Y es porque esta carta no contiene solo peticiones querido niño Dios. Es más bien un mensajito de agradecimiento por este año que termina hoy. Sí, tengo mucho por agradecerte, por ejemplo que esta navidad fue la más bella de muchos años, pues la pase con mis hijos y mi madre, cosa que no pasaba hace ya varios años. También te agradezco por el trabajo que me diste este año, por haberme traído mi vida de vuelta, y por haberle devuelto la felicidad, por la salud de mi familia, por lo hermoso de mis hijas y mi hijo, por las personas que me quieren, por la casa donde vivo, por mi cámara nueva, en fin, por tantas y tantas cosas buenas que este año me deja.

También tengo que agradecerte querido niño Dios por las cosas malas que quedaron atrás, y por la dosis alta de perdón que me diste para no llenar mi corazón de odios innecesarios ni rencores, gracias porque el perdón a hecho que pueda disfrutar mis logros sin compararlos con nada ni con nadie.

Querido niño Dios, para el 2011 solo quiero pedirte unas cositas sencillas:

Que en mi trabajo las cosas sigan saliendo bien, que pueda asumir los nuevos retos de manera acertada para sacarlos adelante.

Que en mi vida todo siga como hasta ahora en ascenso, sin prisa pero sin pausa, cumpliendo las metas que para el año nuevo he trazado.

Que quien hoy camina de mi mano siga a mi lado hasta quedarse en mi corazón.

Que por favor no desampares a mi familia.

Y por favor, que abran una piscina cerca a mi casa o a mi trabajo para poder cuidar mi espalda y que mis hernias discales no se aumenten.

Querido niño Dios, no siendo más el motivo de la presente no me queda más que despedirme de ti y de este 2010, no sin antes agradecerles una vez más por todo lo bueno que me dejaron.

Néstor

miércoles, 17 de noviembre de 2010

El Colofón De La Historia

No he dejado de pensar en la antepenúltima entrada de este blog, que motivo la penúltima entrada y también esta de hoy.
Y la leo una y otra vez, y llego a la conclusión final que esa entrada no fue más que el colofón de una historia escrita con lágrimas, y como me dijo mi madre un día: una historia escrita con lágrimas nunca termina bien. Y esa historia la escribieron lágrimas de dolor, de profundo dolor de personas que jamás debieron tener que ver en ella, y también de quienes decidimos a mutuo propio protagonizar la más triste, dolorosa y dura historia de amor que en mi vida escribí.
No la voy a contar, porque no la quiero recordar, y no la quiero recordar porque he hecho un buen trabajo al dejarla en el pasado justo desde aquel veinticuatro de abril, día en el que con todo y mi dolor escribí la nota de suicidio del Néstor que murió pocos días después, porque aunque yo no lo había notado, ese día si empezó a morir ese Néstor que escribió con lagrimas suyas y ajenas una historia de amor que no merecía haber sido escrita.
Pero, como a rey muerto rey puesto; muerto mi sufrimiento nació la alegría, y renació la ilusión y renació el padre para mis hijos, y renació el hermano para mis hermanos, y renació el hijo para mi madre y renací yo para mí mismo. Y renació mi inquietud, mi curiosidad, mi alegría, mis sueños, mi energía, mi vida entera renació, volvió a ser la de siempre, volví a ser yo mismo, con todo y mis odiosos defectos, pero también con todas mis bellas cualidades.
Y hoy, más que nunca le doy las gracias a ese héroe anónimo pero con nombre, que lucho y lucho por liberarme de lo que tanto me hacía daño, y no descanso hasta lograrlo, aun a costa de cargar el, desde ese día, la cruz que yo cargue y que me hizo sufrir tanto. Gracias héroe anónimo pero con nombre, gracias por liberarme, gracias por devolverme la vida, mi vida, gracias por alejarme del peor de mis problemas, gracias por cargar a cuestas esa pesada cruz, que además, le pusiste más peso, y que hoy cargas con orgullo. Gracias, porque aunque no lo sabes me salvaste la vida. Gracias, y lo siento por ti, porque no sabes en la que te metiste.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Otro Sol Brilla

Cuando escribí la entrada anterior a esta en este mi blog, jamás pensé que alguien cercano a mí lo llegara a leer. Y la escribí un poco como desahogo a un muy mal momento que viví en el que llegué a pensar en cosas tan radicales como el suicidio, y la escribí también como una manera de catalizar esas ideas recias y esos sentimientos dolorosos que me envolvían en ese entonces.
Pero paso que por alguna razón mi hermano entro hace poco y lo leyó, y se burlo un poco de mi, con razón, pues la sola idea es temeraria, dolorosa y porque no, un poco absurda.
Esa entrada la escribí en medio de lo que fue el cierre de una época de mi vida marcada por los errores, las malas decisiones, los problemas, el sufrimiento y el desespero. Con ella, y por la fecha lo sé, cerré toda ese mal momento que era mi vida y pareciera que ella marcó el inicio de los buenos tiempos, de este momento de tranquilidad. Si, porque esos fueron los últimos días de incertidumbre de una etapa de mi vida marcada por el dolor, tan así que solo pocos días después, llego la tapa que cerro ese problema que tenía mi vida y lo alejo de mi, solo pocos días después de esa entrada en este blog, la luz brillo en mi camino, y no para de brillar, y cada día es mejor, cada día es más bello, y cada día estoy más agradecido con el buen Dios del cielo que me permitió dejar la idea del suicidio en palabras necias en un blog perdido en la red.
Hoy, de nuevo me disculpo con quien por aquí pase y haya tenido que leer tanta tristeza, y espero que esta entrada llena de esperanza y alegría le recompense de alguna manera.
Y hermanito, perdóneme por haberlo sometido a la incertidumbre que le causaron esas palabras necias. Pero como dice el popular adagio: a palabras embarazosas oídos anticonceptivos.

sábado, 24 de abril de 2010

Esta rara Cercania

Esta rara cercanía y familiaridad con la muerte me va a matar.
Si, en cierta manera es una sentencia, pero realmente es una queja a grito herido. Me estoy quejando de mi mismo, y de esta rara idea de suicidarme que anda rondando mi mente hace ya muchos meses. Me quejo, porque aunque la idea es mía no la soporto, no soporto cuando invade mi mente y me dibuja maneras, cada vez más exactas, para quitarme la vida; no soporto que haga de mi ánimo una montaña rusa en la que me deja subir y estando en lo más alto me tira al piso sin consideraciones. No soporto tampoco el no reunir el valor suficiente para tomar la decisión y dar el paso definitivo que me arranque de este mundo infame lleno de dolor en el que mi vida dejo de ser vida para convertirse en tristeza, llanto y amargura constante.
Añoro con pesar aquellos días cuando fui feliz, y me reprocho tenazmente haberlos perdido por algo que no valió la pena. Me recrimino al pensar en mis hijos que no tienen la culpa de tener este padre al que la vida le esta ganado sin esfuerzo. Y es posiblemente por ellos por quien más quiero morir; quiero librarlos de la vergüenza que soy, del fracaso permanente, de algún día cercano tener que agachar la cabeza y decir: si, ese es mi papá.
Los quiero dejar libres, se que las mayores sufrirán un poco, pero pronto sus vidas serán mas importantes que mi muerte; y al pequeñín lo librare incluso del dolor de conocerme, de saber que tuvo un padre mediocre, pues solo sabrá de mi por lo que le cuenten, y muerto yo, seguramente seré buena gente.
Lo quiero hacer, seguro que si, pero es que dentro de mi mediocridad soy también cobarde, y aun no termino de recoger valor donde no lo tengo para dar el paso hacia una tranquilidad, la de la gente que me rodea y sufre viendo mi impotencia, y mi incapacidad.
Le pido disculpas a un hipotético visitante de estas letras, pero son lo que tengo en el alma, son el dolor de no ser capaz de vivir, son el reconocimiento de que esta vida me quedo grande y solo me queda decir: hay les dejo su vida, paren el mundo que yo me bajo aquí.
Madrecita, perdóname.

viernes, 6 de marzo de 2009

Vi la muerte a los Ojos… y no esta nada mal

Si, de repente y por un juego vi la muerte a los ojos, y no esta nada mal, es mas, ahora entiendo porque algunos se enamoran de ella.
Fue hace apenas unos minutos, por estar jugando, casi me asfixian, de repente se me fueron las luces, y me cuentan que las fuerzas, sentí que alcance a decir “hermano suélteme” y de repente un silencio total, una paz inmensa, un golpe seco, otro gran instante de total silencio y hay estaba ella, esa de quien tanto tememos, que nos representan huesuda y con guadaña en mano, de traje negro y aterradora extendiéndome su mano muy distinta a todo eso que nos han contado. Era una mano tierna, hermosa, que no pude ver pero si sentir, era una luz blanca que difuminaba el cielo, era una paz que nunca sentí, era un deseo de quedarme que fue interrumpido por gritos con mi nombre.
Abrí los ojos, y como en una película empecé a ver desenfocado a mi compañero de juego, alguien a mi lado sugería traerme agua. Otro llamado, el rostro asustado de quien casi me mata ya estaba mas claro, la paz que me embriago empezó a desaparecer a medida que yo despertaba y un frio intenso lleno mi cuerpo. Unos segundos después, ya totalmente en mi, un dolor de cabeza tremendo me recordó el golpe seco que sentí antes y que según me contaron fue mi cabeza contra el asfalto.
Ya estoy casi bien, bien deprimido, y no se porque. Sera porque vi la muerte a los ojos y no esta nada mal? O será porque no puedo enamorarme de ella porque ya estoy enamorado de la vida, de mi vida.
Como sea, no vuelvo a jugar así.


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lunes, 16 de febrero de 2009

Sera Varón? Sera Mujer?

Hoy no sé quien carajos canta la cancioncita que llevaba el estribillo titulo de este post. Solo sé que desde hace unos días no me abandona para nada. Sé cuál es la razón: Voy a ser padre de nuevo, mi tercer hijo para ser exacto, cifra que por cierto a varios de mis amigos les causa escalofrió. Y si, tener tres hijos hoy día no es pues lo más fácil del mundo, económicamente hablando, y soy consciente es muy difícil, es mas solo pensarlo a mí también me da escalofrió. Pero con todo y eso estoy MUY feliz, mucho, no me pregunten porque pero esta buena nueva en mi vida la alegro de manera muy particular.
Sera varón, ya lo sabemos, y aunque solo hay que esperar la confirmación con la próxima ecografía desde ya les digo que así la anterior se haya equivocado y reciba la tercera niña igual estoy muy feliz.
Seré padre de nuevo, tal vez por última vez, y estoy muy feliz, que más puedo decirles?

domingo, 14 de diciembre de 2008

Peligro en la vía

Conducir un auto es definitivamente algo que conlleva mucha responsabilidad, sentidos alerta, prudencia y como dijo Henry Ford: imaginación, siempre hay que imaginar que tus hijos o tu familia están en el auto que vas conduciendo.
En Bogotá y porque lo he vivido se que en otras ciudades de Colombia, a todo esto hay que sumarle los huecos, la mala señalización, la imprudencia de los peatones (tema para otro post), la mala fe de muchos conductores de busetas, los taxistas con carros pequeños que creen que se encojen y caben por cualquier lugar (tema para otro post) y como no LOS MOTOCICLISTAS.
No voy a decir que todos, pero puedo asegurar que 9 de cada 10 sufren de lo que hoy vengo a comentar.
Y es que no sé porque, pero esos nueve de diez son una suerte de injerto entre sicario en huida y suicida en depresión. No sé porque, pero estos nueve de cada diez se creen de caucho, y consideran que caben de manera casi acrobática entre el mas mínimo espacio que queda entre carro y carro; no sé porque pero también pareciera que a toda hora les fueran a cerrar el banco y el patrón los va a echar a patadas. Además, no sé cómo le hacen esos nueve de cada diez para de repente estar de la peor manera al lado del carro de uno justo cuando uno va a girar o a cambiar de carril. Y definitivamente no sé si ninguno de esos nueve de diez ha visto nunca un accidente de motociclistas, que siempre son horribles. No creo, porque si los hubieran visto no serian tan desgraciados y dejarían de culebrear, andarían a velocidades permitidas, conservarían el carril, no cargarían a sus hijos pequeños, serian mas consientes.
Y yo, definitivamente cada vez que manejo auto entiendo porque no me gustan las motocicletas, y como ahora manejo todos los días, todos los días ruego a Dios que nunca se me olvide mirar los espejos antes de cambiar de carril.